Bailo lo que siento
Con cuatro músicas distintas y tarjetas de caras, los niños bailan la alegría, el enfado, la tristeza y el miedo a su manera, y después buscan cómo bailar para sentirse mejor. Se trabaja reconocer emociones y expresarlas con el cuerpo.
Cómo se juega
- Sentados, el profe enseña las tarjetas (alegre, enfadado, triste, asustado) y todos ponen la cara de cada una (2 min).
- Suena una música alegre y el profe levanta la tarjeta: bailan contentos por la sala como les salga (2 min).
- Música fuerte y enfadada: bailan con pisotones y puños apretados, sin tocar a nadie; música lenta y triste: bailan pesados y despacio, mirando al suelo (3 min).
- Música de miedo: bailan pequeñitos, de puntillas, mirando a los lados; al terminar, el profe pregunta qué baile ayuda cuando tenemos miedo o pena (2 min).
- Baile para sentirse mejor: con una música alegre otra vez, cada uno baila lo que le ayuda (abrazarse, saltar, estirarse) y termina dando un abrazo a quien quiera o a sí mismo (3 min).
Normas
- Bailo la emoción a mi manera.
- Enfadado también se puede bailar sin hacer daño.
- Cualquier emoción está bien.
- Abrazo solo si el otro quiere.
Variantes
Más fácil
Con 3 años, solo alegre y triste, con el profe exagerando mucho la cara y el cuerpo.
Estándar
Con 4 años, las cuatro emociones y el baile para sentirse mejor.
Más difícil
Con 5 años, el profe pone la música sin enseñar la tarjeta y ellos adivinan qué emoción es antes de bailarla.
Adaptaciones
- Movilidad reducida: expresa cada emoción con la cara, los brazos y el tronco desde su silla.
- TEA: usar tarjetas con fotos de caras reales y nombrar la emoción en cada cambio; no obligar al abrazo final.
- Discapacidad auditiva: la tarjeta se levanta bien alta durante toda la música y el profe exagera el gesto.
Objetivos
- Reconocer emociones básicas.
- Expresar emociones con el cuerpo y la cara.
- Buscar estrategias de movimiento para sentirse mejor.
Material para una clase de 25
- música
- tarjetas de emociones: 4
Consejo para el profe
En el baile del enfado, dejad claro el límite antes de empezar: los pisotones van al suelo. Escuchad lo que dicen al final; a veces salen cosas importantes que merece la pena retomar en el aula.
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