El árbol que crece con mi soplido
Sobre una cartulina con un tronco dibujado, el profe pone gotas de pintura líquida y cada niño las sopla con una pajita para que crezcan las ramas del árbol en distintas direcciones. Se trabaja el soplo dirigido y controlado, y el resultado queda como recuerdo.
Cómo se juega
- Con el babi puesto, repasan la regla de la pajita: solo soplar, nunca sorber; la pajita apunta a la pintura, nunca a la cara (2 min).
- Cada niño dibuja con cera el tronco de su árbol en la parte de abajo de la cartulina (2 min).
- El profe pone una gota de pintura en la punta del tronco y el niño la sopla con la pajita para que salga una rama hacia arriba (2 min).
- Más gotas, más ramas: soplan hacia la izquierda, hacia la derecha, flojito para ramas cortas y fuerte para ramas largas (4 min).
- Con otra pintura de color, soplan pequeñas gotas para hacer flores u hojas en las ramas (2 min).
- Dejan su árbol a secar y respiran hondo, oliendo el aire como si estuvieran en un bosque (1 min).
Normas
- Por la pajita solo echo aire.
- La pajita apunta a la pintura, no a los compañeros.
- Soplo en mi cartulina.
- Si se me va la pintura, no pasa nada: es otra rama.
Variantes
Más fácil
Con 3 años, gotas grandes y pajita corta y gruesa; el profe gira la cartulina para que siempre soplen hacia delante.
Estándar
Con 4 años, ramas en tres direcciones distintas.
Más difícil
Con 5 años, el profe dice cuántas ramas y hacia dónde («dos a la izquierda, una a la derecha»).
Adaptaciones
- Movilidad reducida: cartulina pegada a la mesa con cinta para que no se mueva y bandeja inclinada si le ayuda.
- Discapacidad visual: pintura con un poco de arena o sal para notar en relieve las ramas cuando se seque.
- TEA: si la pintura le molesta, puede soplar gotas de agua con colorante sobre papel absorbente, sin mancharse.
Objetivos
- Dirigir el soplo con precisión hacia un punto.
- Ajustar la fuerza del soplo según el efecto buscado.
- Disfrutar creando con el propio aliento.
Material para una clase de 25
- pajitas: 25
- témpera líquida: 3
- cartulinas: 25
- cuentagotas: 6
- babis: 25
- ceras: 25
Consejo para el profe
La témpera tiene que estar bien aguada, casi como agua, o no se mueve. Hacedlo por turnos de 5–6 niños con el adulto delante; el resto puede estar dibujando el tronco mientras esperan.
En PatioLab tienes «El árbol que crece con mi soplido» y más de 8.700 actividades listas para arrastrar a tu sesión y usar en la cancha desde el celular.
Más actividades de este tipo
Otras actividades de parte principal para Preescolar
¡Abuelita, qué orejas tan grandes tienes!
Con el famoso diálogo de Caperucita y el lobo, los niños localizan, agrandan y mueven distintas partes de su cuerpo.
¡Ahora soy yo el lobo!
Hay un lobo que persigue a los cerditos y, cuando pilla a uno, se cambian los papeles: el cerdito aúlla «¡ahora soy yo el lobo!» y el antiguo lobo se convierte en…
¡Color, color! Toca el rojo y a salvo
Versión para pequeños del juego tradicional de «Color, color»: quien la liga dice un color y todos corren a tocar algo de ese color que haya en la cancha (una puerta, una…
¡Cuarta! Canicas gigantes que se buscan
Por parejas, un niño hace rodar su canica gigante y el otro intenta que la suya se pare a menos de una «cuarta» (un palmo de mano abierta), como en el juego tradicional…
¡Miau, mudanza! Ratoneras de aros
Cada ratón vive en una ratonera (un aro) y está a salvo dentro; cuando el gato maúlla «¡miau, mudanza!», todos tienen que salir y buscar otra ratonera mientras el gato…
¡Pilolo! Buscamos tesoros como en Ghana
Inspirado en el pilolo, un juego de búsqueda de Ghana: el profe esconde saquitos por el patio, grita «¡Pilolo!» y todos salen a buscarlos para llevarlos a la casa.