El caracol de cuerda: entro y salgo
Con cuerdas largas dibujamos en el suelo una gran espiral de caracol; los niños caminan por encima de la cuerda hasta el centro y vuelven a salir. El giro continuo obliga a cambiar de dirección poco a poco sin perder el equilibrio.
Cómo se juega
- Formamos una espiral grande con cuerdas largas atadas y ponemos un peluche en el centro: «Es la casita del caracol» (2 min).
- El profe recorre la espiral despacio por encima de la cuerda y los niños le miran (1 min).
- De uno en uno, separados por varios pasos, caminamos por la cuerda hasta el centro, saludamos al peluche y salimos por el mismo camino (4 min).
- Ahora entramos andando de lado, como cangrejos, mirando hacia el centro (2 min).
- Entramos llevando un peluche pequeño para que haga compañía al del centro, y salimos sin él (2 min).
- Al final, todos de la mano alrededor de la espiral, damos una vuelta despacio cantando «caracol, caracol, saca los cuernos al sol» (1 min).
Normas
- Entro cuando el profe me dice mi nombre.
- No adelanto al de delante.
- Si me salgo de la cuerda, vuelvo a subir donde estaba.
- Me paro si alguien viene de frente y le dejo pasar.
Variantes
Más fácil
Con 3 años, espiral de pocas vueltas y amplia, andando al lado de la cuerda si les cuesta pisarla.
Estándar
Con 4 años, espiral de tres vueltas por encima de la cuerda.
Más difícil
Con 5 años, espiral más cerrada y salimos andando hacia atrás el último tramo.
Adaptaciones
- Silla de ruedas: la espiral se hace amplia y el niño la recorre siguiendo la cuerda junto a una rueda.
- Discapacidad visual: va de la mano de un adulto y nota la cuerda con el pie descalzo o con zapatilla fina.
- Alumnado con TEA: le dejamos ir el primero, cuando la espiral está libre y tranquila.
Objetivos
- Mantener el equilibrio durante un giro continuo.
- Cambiar de dirección poco a poco siguiendo un camino curvo.
- Esperar el turno y respetar el espacio de los demás.
Material para una clase de 25
- cuerdas largas: 4
- peluches: 6
Consejo para el profe
La retahíla del caracol es tradicional y la conocen casi todos: úsala también para marcar el ritmo del paso. Separa bien las vueltas de la espiral, al menos un paso largo, para que no se pisen.
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