El dado dormilón
Un dado gigante muy cansado tiene en sus caras seis gestos de calma: respirar como un globo, estirarse como un gato, bostezar, darse un abrazo, frotarse los brazos y quedarse quieto como una estatua. El profe lo hace rodar muy despacio y todos hacemos la calma que sale.
Cómo se juega
- Nos sentamos en corro. El profe presenta el dado dormilón, que bosteza y casi no puede rodar, y enseña sus seis caras (1 min).
- El profe lo empuja muy despacio y hacemos la primera calma que sale, siguiendo su voz lenta (1 min).
- Por turnos, tres niños empujan el dado con suavidad, sin lanzarlo, y hacemos cada calma contando despacio hasta cinco (2 min).
- Nos tumbamos boca arriba y el dado rueda una vez más: hacemos esa calma tumbados, todavía más despacio (1 min).
- Última tirada: el dado se queda dormido sobre la cara de la estatua y nos quedamos quietos con los ojos cerrados, escuchando nuestra respiración (1 min).
Normas
- El dado dormilón se empuja, no se tira.
- Hacemos la calma despacio y sin hablar.
- Cuando el dado se duerme, nos quedamos quietos.
Variantes
Más fácil
Con 3 años, solo tres caras (globo, gato y abrazo) y el profe lo hace con ellos.
Estándar
Con 4 años, las seis caras y algunos niños empujan el dado.
Más difícil
Con 5 años, después de cada calma dicen en una palabra cómo se sienten: «tranquilo», «cansado», «contento».
Adaptaciones
- Movilidad reducida: todas las calmas se pueden hacer sentado; el dado se le acerca para que lo empuje con la mano.
- Discapacidad visual: el profe describe cada cara y los gestos se guían con la mano en el hombro.
- TEA: si cerrar los ojos le incomoda, puede mirar fijamente el dado mientras respira.
Objetivos
- Volver a la calma con gestos suaves y respiración.
- Reconocer cómo se siente el cuerpo después del juego.
- Controlar la fuerza al empujar un objeto.
Material para una clase de 25
- dado gigante: 1
- tarjetas con dibujos de calma: 6
Consejo para el profe
Hablad tan despacio como el dado: la voz es lo que calma. Si un niño lanza el dado con fuerza, el dado «se despierta» y hay que dormirlo otra vez con un bostezo de todos.
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