El jardín de los olores
En un jardín de aros, cada aro tiene un bote con un olor (limón, canela, lavanda, naranja, hierbabuena, cacao) y los niños van de uno a otro oliendo despacio por la nariz, y luego buscan el dibujo que corresponde a cada olor. Se trabaja la inspiración nasal lenta y la atención a las sensaciones.
Cómo se juega
- En corro, el profe enseña cómo se huele una flor: acercar el bote, cerrar los ojos, coger aire despacio por la nariz y soltarlo por la boca (2 min).
- Por grupos pequeños, caminan como mariposas de aro en aro y huelen cada bote con calma (3 min).
- Vuelven a pasar por los aros y, tras oler, dicen a qué les recuerda: «a la cocina de mi abuela», «al cole» (2 min).
- El profe deja las tarjetas con dibujos en el centro; cada grupo huele un bote y vuela a buscar el dibujo que cree que es (3 min).
- Todos sentados, huelen su olor favorito una última vez y respiran despacio con los ojos cerrados (2 min).
Normas
- Huelo despacio, con la nariz, sin meterla dentro del bote.
- Los botes no se abren ni se tocan por dentro.
- Espero a que mi compañero termine de oler.
- Si un olor no me gusta, lo digo y paso al siguiente.
Variantes
Más fácil
Con 3 años, solo tres olores muy distintos y sin adivinar dibujos.
Estándar
Con 4 años, seis olores y adivinan el dibujo en grupo.
Más difícil
Con 5 años, el profe tapa los botes con papel de color y tienen que encontrar dos botes que huelen igual.
Adaptaciones
- Movilidad reducida: los botes llegan a su mesa en una bandeja y elige el dibujo señalándolo.
- Discapacidad visual: es una actividad ideal; las tarjetas pueden ser objetos reales (un limón, una rama de canela).
- TEA o hipersensibilidad olfativa: olores muy suaves y siempre puede decir «no» a uno; dejarle oler de lejos.
Objetivos
- Practicar la inspiración lenta y profunda por la nariz.
- Reconocer olores cotidianos.
- Asociar una sensación con un recuerdo o una imagen.
Material para una clase de 25
- botes con olores: 6
- tarjetas con dibujos: 6
- aros: 6
Consejo para el profe
Preguntad antes por alergias. Lo más práctico son botes opacos con tapa agujereada y un algodón empapado o la especia dentro, bien cerrados. Menos olores y más contrastados funcionan mejor.
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