El peluche conoce la sala
Cada niño enseña la sala a su peluche: lo lleva a la colchoneta, lo pasea por el banco, lo mete en el túnel y le cuenta qué hay. Se trabaja explorar los materiales y el espacio nuevo a su ritmo, con el peluche como compañero que da valor.
Cómo se juega
- En corro, el profe presenta a su peluche: «Es su primer día y le da un poco de miedo, ¿le enseñamos la sala?» (1 min).
- Llevamos el peluche a la colchoneta: lo hacemos rodar, saltar y tumbarse, y luego rodamos nosotros (3 min).
- Paseamos al peluche por encima del banco sujetándolo con las manos mientras andamos al lado (2 min).
- El peluche entra en el túnel de tela; lo empujamos y, si queremos, entramos detrás a buscarlo (3 min).
- Cada uno lleva a su peluche al sitio de la sala que más le ha gustado y se lo enseña al profe (2 min).
- Volvemos al corro y le preguntamos al peluche qué le ha parecido la sala (1 min).
Normas
- El peluche va siempre con su dueño, no se lanza.
- Esperamos a que el amigo salga del túnel antes de entrar.
- Si me da miedo un sitio, el peluche lo prueba primero.
Variantes
Más fácil
Con 3 años, se prueban solo la colchoneta y el túnel, y el profe acompaña en cada estación.
Estándar
Con 4 años, se recorren las cuatro estaciones y el niño elige el orden.
Más difícil
Con 5 años, el niño inventa un camino por la sala para su peluche y luego lo hace él mismo.
Adaptaciones
- Movilidad reducida: el peluche recorre las estaciones en manos del niño y un compañero o adulto le acerca a cada una.
- TEA: mostrar antes las fotos de las cuatro estaciones y recorrerlas siempre en el mismo orden.
- Menos confianza: el niño puede quedarse mirando y mover solo al peluche; no hace falta que él entre en el túnel.
Objetivos
- Explorar los materiales de la sala con tranquilidad.
- Vencer el miedo a espacios nuevos con ayuda de un objeto conocido.
- Desplazarse de distintas formas: rodar, andar, gatear.
Material para una clase de 25
- peluches de casa: 25
- colchonetas: 4
- túnel de tela: 1
- bancos suecos: 2
Consejo para el profe
El peluche es el que «tiene miedo»: así los niños hablan de su miedo sin decir que es suyo. Dejad que exploren sin prisa; no hace falta que todos pasen por todo.
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