El pie que se queda dormido
En este cuento jugado, a veces se nos «duerme» un pie y tenemos que movernos solo con el otro, a la pata coja o apoyándonos; cuando el pandero lo despierta, saltamos con los dos. Se introduce la pata coja de forma progresiva y divertida.
Cómo se juega
- Nos tumbamos y el profe cuenta que un pie se ha dormido: lo movemos despacito para despertarlo (2 min).
- De pie, levantamos el pie dormido y aguantamos sobre el otro mientras contamos hasta tres (3 min).
- Con un pie dormido, damos saltitos a la pata coja en el sitio, apoyando la mano en la pared si hace falta (3 min).
- El pandero suena y el pie despierta: saltamos por la sala con los dos pies; luego se duerme el otro pie (4 min).
- Se duermen los dos pies: nos sentamos y les damos un masaje (2 min).
Normas
- El pie dormido no toca el suelo.
- Si me cuesta, me apoyo en la pared o en el amigo.
- Cuando suena el pandero, salto con los dos pies.
- Pruebo con los dos pies, primero uno y luego el otro.
Variantes
Más fácil
Con 3 años, solo aguantar el pie levantado y saltar con los dos pies cuando se despierta.
Estándar
Con 4 años, uno o dos saltitos a la pata coja apoyados en la pared.
Más difícil
Con 5 años, saltos a la pata coja sin apoyo y avanzando un poco.
Adaptaciones
- Movilidad reducida: sentado, levanta una pierna o un brazo «dormido» y mueve el otro.
- Menos equilibrio: siempre junto a la pared o de la mano del adulto.
- Discapacidad auditiva: el pandero se acompaña con un gesto de despertar (abrir las manos).
Objetivos
- Iniciarse en el salto a la pata coja.
- Mantener el equilibrio sobre un pie.
- Trabajar con los dos lados del cuerpo.
Material para una clase de 25
- pandero: 1
Consejo para el profe
La pata coja es exigente a esta edad: series muy cortas y siempre cambiando de pie. Es normal que los de 3 años solo consigan aguantar; celébralo igual.
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