El vigilante del museo de noche
Las estatuas del museo se mueven a escondidas por la noche y se quedan congeladas cuando la linterna del vigilante las ilumina. Se trabaja mantener una postura quieta y controlar el impulso de moverse en el momento justo.
Cómo se juega
- Contamos la historia: de noche, las estatuas del museo se mueven a escondidas, pero cuando la linterna del vigilante las ilumina se quedan quietas (1 min).
- Cada niño elige su postura de estatua (de pie, en una pierna, como un león…) y la practica (2 min).
- El profe-vigilante camina despacio con la linterna; las estatuas a oscuras se mueven a su espalda y, cuando la luz les da, se congelan (3 min).
- Si la luz pilla a alguien moviéndose, el vigilante dice «¡Qué raro, me ha parecido ver algo!» y sigue su ronda: nadie sale del juego (2 min).
- Varios niños hacen de vigilante por turnos con la linterna (3 min).
- Llega el día: encendemos la luz y todas las estatuas se sientan a descansar (1 min).
Normas
- La luz se pone en los pies o en la barriga, nunca en los ojos.
- Cuando la luz te toca, eres de piedra.
- Las estatuas se mueven sin hacer ruido.
Variantes
Más fácil
Con 3 años, con la luz del aula encendida a medias y el profe avisando «¡que voy!» antes de girarse.
Estándar
Con 4 años, con persianas bajadas y el vigilante girándose sin avisar.
Más difícil
Con 5 años, las estatuas tienen que estar en una postura distinta cada vez que las ilumina la linterna.
Adaptaciones
- Movilidad reducida: la estatua se congela con los brazos en una postura y el vigilante también la ilumina.
- Discapacidad visual: el vigilante dice «¡luz!» cuando enciende la linterna sobre un grupo y se acerca a quien lo necesite.
- TEA: si la penumbra le inquieta, puede ser el ayudante del vigilante que sujeta su brazo y da la ronda con él.
Objetivos
- Mantener una postura quieta durante unos segundos.
- Detener el movimiento al ver la señal de luz.
- Disfrutar de un juego simbólico sin eliminación.
Material para una clase de 25
- linterna: 1
Consejo para el profe
Probad antes la linterna y bajad persianas sin dejar la sala a oscuras del todo. El error típico de los vigilantes pequeños es apuntar a la cara: enseñadles a iluminar los pies.
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