Juego libre con las tres normas
Con todo el material de la sala a su disposición, los niños juegan libremente a lo que quieran mientras el profe acompaña, mira, pone palabras y recuerda las tres normas cuando hace falta. Es el corazón de la sesión de psicomotricidad: cada niño decide, explora y se expresa con su cuerpo.
Cómo se juega
- Sentados en el banco, el profe recuerda las tres normas y enseña la señal de final: tres golpes de pandero (2 min).
- Juego libre: cada uno elige material, compañeros y juego; el profe se mueve por la sala, sostiene, nombra lo que ve y entra en el juego solo si le invitan (12 min).
- A los dos minutos del final, el profe avisa: «Queda poquito, terminad lo que estáis haciendo» (2 min).
- Con los tres golpes de pandero, todos se quedan quietos como estatuas en el sitio donde están jugando (2 min).
- Cada uno mira a su alrededor y cuenta con un dedo lo que ha estado haciendo (2 min).
Normas
- No me hago daño.
- No hago daño a nadie.
- No rompo lo que construye otro.
- Con tres golpes de pandero, nos quedamos quietos.
Variantes
Más fácil
Con 3 años, menos material a la vez (solo bloques y colchonetas) y el profe juega más cerca.
Estándar
Con 4 años, todo el material y el profe interviene solo para recordar normas.
Más difícil
Con 5 años, antes de empezar cada uno dice a qué piensa jugar y al final si lo ha hecho.
Adaptaciones
- Movilidad reducida: se deja una zona despejada y con material a su altura, y un adulto le ayuda a cambiar de postura si lo pide.
- TEA: se reserva un rincón tranquilo con una tela para retirarse cuando lo necesite.
- Discapacidad auditiva: la señal de final es también visual: el profe apaga y enciende la luz.
Objetivos
- Tomar decisiones sobre qué, con qué y con quién jugar.
- Respetar las normas básicas sin perder la libertad del juego.
- Expresar emociones y deseos a través del movimiento y el juego simbólico.
Material para una clase de 25
- bloques de espuma: 40
- telas grandes: 10
- colchonetas: 6
- cojines: 8
Consejo para el profe
Poned el límite con el cuerpo y la voz tranquila, a su altura y de cerca, nunca a gritos desde lejos. Observad y anotad después a qué juega cada uno: es la mejor fuente para conocer a vuestros peques.
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