La máquina loca que se enciende y se apaga
En grupos de cuatro, cada niño es una pieza con su movimiento y su ruido, y entre todos montan una máquina que el profe enciende, acelera, rompe y apaga. Se trabajan la expresión corporal, el ritmo y construir algo juntos.
Cómo se juega
- El profe enseña una pieza: sube y baja los brazos diciendo «pum, pum» sin parar, como una máquina (2 min).
- En grupos de cuatro, el primero empieza su pieza y los demás se enganchan uno a uno, tocándole con una mano, con otro movimiento y otro ruido (3 min).
- El profe gira la rueda de mando con el pandero: máquina lenta, máquina rápida y ¡se para! (3 min).
- «¡Se ha roto!»: la máquina tiembla y hace ruidos raros hasta que el mecánico la arregla con un toque en el hombro (2 min).
- Cada grupo enseña su máquina y los demás adivinan qué fabrica: zumos, juguetes, nubes… (4 min).
- Se apaga la máquina: cada pieza se para con un «fsss» y se sienta (1 min).
Normas
- Mi pieza repite siempre el mismo movimiento.
- Toco a mi compañero con suavidad, sin empujar.
- Cuando el pandero calla, la máquina se para.
Variantes
Más fácil
Con 3 años, una sola máquina de toda la clase que va creciendo con piezas que el profe enseña.
Estándar
Con 4 años, máquinas de cuatro con movimientos sencillos de brazos y piernas.
Más difícil
Con 5 años, la máquina tiene un trabajo (hacer helados) y cada pieza hace un paso de ese trabajo.
Adaptaciones
- Movilidad reducida: su pieza puede ser solo de brazos o de cabeza, y es perfecta como pieza central.
- Discapacidad auditiva: la rueda de mando se hace con la mano: muy arriba es rápido y abajo es lento.
- TEA: puede ser el mecánico que arregla las máquinas, un papel con contacto breve y elegido.
Objetivos
- Crear un movimiento y un sonido y repetirlos.
- Ajustar el ritmo a la señal del profe.
- Construir una figura en movimiento entre varios.
Material para una clase de 25
- pandero: 1
Consejo para el profe
Si no se les ocurre pieza, ofrece tres opciones: brazos que suben y bajan, rodilla que sube, cabeza que gira. El momento «¡se ha roto!» les encanta: no lo uses más de dos veces o se pierde el control.
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