La pluma por el laberinto de bloques
A gatas o tumbados, los niños soplan una pluma por el suelo para que recorra un laberinto de bloques y cuerdas hasta la salida. Se trabajan el control del soplo, la orientación en el espacio y la toma de decisiones sobre el camino.
Cómo se juega
- El profe y los niños construyen juntos varios laberintos en el suelo con bloques grandes y cuerdas: cada uno con una entrada y una salida marcadas (3 min).
- Cada niño pone su pluma en la entrada y la sopla, a gatas o tumbado, por el pasillo del laberinto sin tocarla con las manos (3 min).
- Ante cada cruce, el niño decide por dónde sigue y lo dice en voz alta: «¡voy por la derecha!» (2 min).
- El profe cambia algunos bloques de sitio para abrir caminos nuevos y vuelven a intentarlo (3 min).
- Para terminar, recorren el laberinto ellos mismos a gatas y despacito, sin la pluma, respirando tranquilos (1 min).
Normas
- La pluma solo se mueve soplando.
- Si se sale del laberinto, la vuelvo a poner donde estaba.
- Si hay alguien delante, espero.
- Los bloques no se tocan con el cuerpo.
Variantes
Más fácil
Con 3 años, un pasillo ancho con una sola curva y sin cruces.
Estándar
Con 4 años, laberinto con dos cruces.
Más difícil
Con 5 años, ellos mismos diseñan un laberinto por parejas y se lo cambian con otra pareja.
Adaptaciones
- Movilidad reducida: laberinto sobre una mesa y sopla sentado.
- Discapacidad visual: pluma de color fuerte sobre suelo de un color liso y laberinto con churros que se pueden tocar.
- Menos control del soplo: cambiar la pluma por una bola de papel de seda, que se va menos lejos.
Objetivos
- Ajustar el soplo para dirigir un objeto muy ligero.
- Orientarse en un espacio con caminos.
- Elegir un camino y comprobarlo.
Material para una clase de 25
- plumas: 25
- bloques de construcción grandes: 40
- cuerdas: 8
Consejo para el profe
Las plumas vuelan si se sopla desde arriba: enseñad a soplar con la boca casi a ras del suelo. Si hay corriente de aire, cerrad ventanas antes de empezar o la pluma no hará caso a nadie.
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