La puerta que no se abre ni se cierra
Las parejas juntan las palmas y empujan con la misma fuerza para que la «puerta» se quede justo en medio, sin que ninguno gane. Se trabaja la regulación de la fuerza, la escucha del cuerpo del otro y el juego cooperativo sin ganadores.
Cómo se juega
- El profe enseña con un niño: de pie, frente a frente, palmas con palmas; «empujamos igual y la puerta se queda quieta» (1 min).
- Las parejas empujan flojito, como una pluma, y luego un poco más fuerte, sin moverse del sitio (2 min).
- La puerta se mueve: uno empuja un poco más y el otro cede despacio, y luego al revés, como una puerta que se balancea (2 min).
- Cambio de pareja y puerta con otras partes: espalda con espalda, hombro con hombro, siempre empujando igual (2 min).
- Puerta que camina: con las palmas juntas avanzan y retroceden por el espacio sin separar las manos (2 min).
- La puerta se cierra con llave: bajan las manos despacio y se sacuden los brazos (1 min).
Normas
- Empujo igual que mi pareja, nadie gana.
- Si mi pareja dice «flojo», empujo menos.
- Los pies se quedan en el suelo.
- No suelto de golpe para que nadie se caiga.
Variantes
Más fácil
Con 3 años, solo palmas, empujando flojo y fuerte cuando lo dice el profe con la voz.
Estándar
Con 4 años, puerta que se balancea y cambio de pareja.
Más difícil
Con 5 años, puerta que camina y puertas con espalda y hombro.
Adaptaciones
- Movilidad reducida: hace la puerta sentado, palma con palma con un compañero también sentado.
- Diferencia de fuerza: el profe hace de pareja con quien empuja demasiado y le ayuda a medir.
- TEA: empezar con un cojín entre las palmas para que el contacto sea menos directo.
Objetivos
- Graduar la fuerza según la del compañero.
- Mantener el equilibrio al empujar.
- Disfrutar de un juego de fuerza sin ganar ni perder.
Consejo para el profe
El aviso clave es «no soltéis de golpe»: dilo y enséñalo antes de empezar. Si una pareja convierte la puerta en un pulso, cámbiala de inmediato con otra más tranquila.
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