Las pinzas de churro
Por parejas, cada niño sujeta un churro de piscina y entre los dos forman unas pinzas gigantes para llevar una pelota grande sin tocarla con las manos. Se trabaja la cooperación, la coordinación con otro y el ajuste de la fuerza.
Cómo se juega
- Cada pareja recibe dos churros: los probamos como pinzas, apretando y soltando una pelota en el suelo (2 min).
- Levantamos la pelota entre los dos churros y la sujetamos contando hasta cinco sin que se caiga (3 min).
- Ahora la llevamos andando despacio desde el aro de salida hasta el aro de la otra punta de la cancha (4 min).
- Cambiamos el tamaño: probamos con una pelota más pequeña y con una más grande; ¿cuál es más fácil? (3 min).
- Todas las parejas llevan sus pelotas al mismo aro hasta llenarlo (2 min).
- Corro: ¿qué nos hemos dicho con la pareja para que no se cayera? (1 min).
Normas
- Las manos sujetan el churro, no la pelota.
- Andamos al paso de la pareja, sin tirar.
- Si se cae, paramos, la cogemos con los churros y seguimos.
Variantes
Más fácil
Con 3 años, llevar la pelota rodándola por el suelo empujada con los dos churros, sin levantarla.
Estándar
Con 4 años, levantarla y llevarla en línea recta con una pelota grande.
Más difícil
Con 5 años, pelotas medianas, recorrido con curvas entre conos y caminar de lado como cangrejos.
Adaptaciones
- Movilidad reducida: la pareja de un niño en silla camina a su lado y la pelota se apoya en el regazo entre los dos churros.
- TEA: emparejar con un compañero tranquilo y pactar antes una palabra para «parar».
- Menos destreza: usar una pelota de playa poco inflada, que pesa poco y se adapta a los churros.
Objetivos
- Coordinar el movimiento con un compañero.
- Ajustar la presión para sujetar sin aplastar.
- Transportar un objeto entre dos con un fin común.
Material para una clase de 25
- churros de piscina: 26
- pelotas grandes: 13
- aros: 4
Consejo para el profe
Cortad los churros por la mitad si son muy largos: con un metro les basta. El error típico es que uno corre y el otro se queda atrás; pedid que «los pies vayan juntos» y se miren.
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