Mi salto deja huella
Cada niño salta hacia delante con los pies juntos desde una línea y deja un saquito donde ha caído; después intenta llegar un poco más allá de su propia marca. Se trabaja el salto horizontal y la superación personal sin competir con nadie.
Cómo se juega
- Practicamos el salto de canguro: brazos atrás, nos agachamos y lanzamos los brazos hacia delante al saltar (3 min).
- Cada uno tiene su carril con gis; saltamos desde la línea y dejamos el saquito donde caen los talones (3 min).
- Intentamos llegar a nuestro saquito o pasarlo, y lo movemos si lo conseguimos (5 min).
- Pintamos con gis una huella en nuestro mejor salto (3 min).
- Miramos todas las huellas y aplaudimos a todos (1 min).
Normas
- Salgo con los pies juntos detrás de la línea.
- Solo miro mi saquito, no el del compañero.
- Caigo con las rodillas dobladas y sin caerme hacia atrás.
- Cada salto bueno es un salto mío.
Variantes
Más fácil
Con 3 años, el adulto pone el saquito y celebra cada intento; vale cualquier salto con los dos pies.
Estándar
Con 4 años, ponen ellos el saquito y buscan pasarlo.
Más difícil
Con 5 años, prueban también a la pata coja y comparan sus dos huellas.
Adaptaciones
- Movilidad reducida: lanza el saquito lo más lejos posible desde su silla y busca superarlo.
- Discapacidad visual: el saquito es de un color muy vivo y el adulto da una palmada desde donde cayó.
- TEA: se le da un carril con su color y solo se cuenta su propio progreso.
Objetivos
- Saltar hacia delante con impulso de brazos.
- Ponerse una meta sencilla y alcanzarla.
- Valorar el propio progreso.
Material para una clase de 25
- gises: 6
- saquitos de semillas: 25
Consejo para el profe
Insiste en el gesto de brazos: es lo que más mejora el salto a esta edad. Nunca compares en voz alta con otros; la frase es «¡has pasado tu saquito!».
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