No despiertes al gigante
El profe es un gigante dormido; los niños pasean de puntillas a su alrededor y, cada vez que ronca o se da la vuelta, se quedan totalmente quietos de puntillas o sobre un pie para no despertarlo. Se trabaja el equilibrio estático en puntillas y sobre un pie con emoción y sin persecución.
Cómo se juega
- El profe se tumba y cuenta que es un gigante muy dormilón al que no hay que despertar (1 min).
- Los niños pasean de puntillas a su alrededor sin hacer ruido (2 min).
- El gigante ronca fuerte: todos se quedan quietos de puntillas hasta que deja de roncar (3 min).
- El gigante se da la vuelta: todos se quedan sobre un pie, sin respirar casi (2 min).
- El gigante abre un ojo y mira: si ve que alguien se mueve, bosteza y se vuelve a dormir, y seguimos (2 min).
- El gigante se despierta del todo, se estira y saluda a todos con un abrazo de gigante (2 min).
Normas
- Ando de puntillas y en silencio.
- Cuando el gigante ronca o se mueve, me quedo como una estatua.
- El gigante es bueno: no pilla a nadie.
- No toco al gigante mientras duerme.
Variantes
Más fácil
Con 3 años, al roncar el gigante se quedan quietos con los pies planos, y solo de puntillas quien quiera.
Estándar
Con 4 años, quietos de puntillas al roncar y sobre un pie al darse la vuelta.
Más difícil
Con 5 años, el gigante tarda más en dejar de roncar y se dan la vuelta en posturas más difíciles (pie y mano en el suelo).
Adaptaciones
- Movilidad reducida: avanza en silencio con la silla y, al roncar, se queda quieto con los brazos en alto.
- Discapacidad auditiva: el gigante ronca levantando un brazo, para que se vea además de oírse.
- Alumnado que se asusta con facilidad: le explicamos antes que el gigante es simpático y puede ser ayudante del gigante a su lado.
Objetivos
- Mantener el equilibrio de puntillas y sobre un pie.
- Controlar el cuerpo en silencio ante una señal sonora.
- Disfrutar de la emoción del juego sin miedo.
Consejo para el profe
Tu actuación lo es todo: ronquidos exagerados, vueltas lentas y bostezos ruidosos. Nunca persigas a nadie; la gracia está en la tensión de quedarse quietos, no en escapar.
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