Somos las teclas del piano
Los niños son las teclas de un piano gigante y solo se levantan a cantar cuando el pianista toca su cabeza. Se trabaja esperar quieto, estar atento al propio turno y responder rápido cuando llega.
Cómo se juega
- Los niños se colocan en fila, agachados, y son las teclas de un piano gigante (1 min).
- El profe pianista toca una cabeza: esa tecla se levanta, canta «¡la!» y vuelve a agacharse; las demás esperan quietas (2 min).
- Melodías: el pianista toca varias teclas seguidas, primero despacio y luego más rápido (2 min).
- Teclas que suenan juntas: toca dos a la vez y se levantan las dos (2 min).
- Un niño hace de pianista por turnos, tocando con suavidad (2 min).
- Cerramos la tapa del piano: todas las teclas se tumban en silencio (1 min).
Normas
- Solo se levanta la tecla que tocan.
- El pianista toca suave, como una pluma.
- Las teclas esperan agachadas y calladas.
Variantes
Más fácil
Con 3 años, filas cortas de 6–8 teclas con un adulto en cada una.
Estándar
Con 4 años, una fila larga y melodías de tres o cuatro teclas.
Más difícil
Con 5 años, cada tecla canta una nota distinta (do, re, mi…) y el pianista repite la misma melodía para que la reconozcan.
Adaptaciones
- Movilidad reducida: la tecla está sentada y al tocarla levanta los brazos y canta.
- Discapacidad visual: el contacto en la cabeza es la señal; el pianista lo hace siempre con la misma suavidad.
- TEA: si no le gusta que le toquen la cabeza, el pianista toca el hombro o enseña una tarjeta con su nombre.
Objetivos
- Esperar quieto hasta que llega el propio turno.
- Responder con rapidez a una señal táctil.
- Participar en una creación musical en grupo.
Consejo para el profe
Haced dos pianos si el grupo es grande: con 25 en fila las teclas del final se aburren. Pedid permiso para tocar la cabeza y enseñad a tocar con un dedo.
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