Un día de playa sin salir del cole
El profe guía un día de playa imaginario: preparar la mochila, cruzar la arena que quema, saltar las olas, hacer castillos y jugar a las palas. Los niños imitan acciones y objetos en un juego simbólico que pasa por distintos ritmos e intensidades.
Cómo se juega
- Preparamos la mochila (toalla, cubo, pala) y nos ponemos crema por todo el cuerpo, sin dejarnos ni las orejas ni los pies (2 min).
- La arena quema: cruzamos hasta la orilla a saltitos de puntillas, soplándonos los pies (2 min).
- Al agua: saltamos las olas pequeñas y, cuando el profe avisa de la grande, saltamos muy alto; luego nadamos con los brazos (3 min).
- Castillo de arena: cavamos, llenamos el cubo, lo volcamos y lo decoramos; pasan cangrejos y los imitamos andando de lado (3 min).
- Por parejas jugamos a las palas con una pelota invisible, sin que se nos caiga (3 min).
- Tumbados en la toalla al sol, nos secamos y escuchamos el mar (2 min).
Normas
- Hago lo que se hace en la playa con todo mi cuerpo.
- En las olas salto en mi sitio, sin empujar.
- Con las palas, la pelota es de mentira pero el golpe es de verdad.
- Al final, me tumbo en mi toalla y descanso.
Variantes
Más fácil
Con 3 años, se quitan las palas y todas las acciones las hace el profe delante con todos a la vez.
Estándar
Con 4 años, el día completo con las palas por parejas.
Más difícil
Con 5 años, los niños proponen otra cosa que se hace en la playa (buscar conchas, enterrarse en la arena, la ducha) y la representamos.
Adaptaciones
- Movilidad reducida: hace la crema, nadar, el castillo y las palas sentado; las olas se saltan con los brazos.
- Discapacidad auditiva: el aviso de la ola grande se hace levantando los brazos muy alto.
- TEA: contar el día con dibujos en orden (mochila, arena, agua, castillo, palas, toalla) y señalar cada paso.
Objetivos
- Representar acciones y objetos de una experiencia conocida.
- Variar el ritmo e intensidad del movimiento.
- Coordinar el gesto con un compañero en las palas.
Consejo para el profe
Pregunta antes quién ha ido a la playa y deja que te cuenten; para quien no ha ido, enseña una foto. Funciona mejor si narras en presente y con detalles («¡uy, que me ha mojado la ola!»).
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