La canción del cepillo que baila
Con una canción inventada, los niños se convierten en cepillos de dientes que bailan: arriba y abajo con saltos, en círculos con giros y de lado a lado con pasos laterales. Se calienta todo el cuerpo siguiendo el ritmo y se repasa cómo cepillarse.
Cómo se juega
- El profe enseña la retahíla: «Cepillo, cepillito, arriba y abajo, redondo y bajito, por delante y por detrás, ¡qué sonrisa más brillante tendrás!» (1 min).
- Arriba y abajo: con los brazos estirados como el mango del cepillo, nos agachamos y saltamos al ritmo de la retahíla (1 min).
- Redondo: hacemos círculos con los brazos, luego con las caderas y al final damos una vuelta entera (1 min).
- Por delante y por detrás: pasos hacia delante y hacia atrás, y luego pasos de lado como cepillando las muelas (1 min).
- Toda la canción seguida, cada uno por el espacio, haciendo el gesto de cada frase (1 min).
- Enjuague final: hacemos gárgaras de mentira, «escupimos» el agua al aire con un soplido y sonreímos enseñando los dientes (1 min).
Normas
- El cepillo baila en su sitio libre, sin dar a nadie.
- Cantamos todos juntos, ni muy flojo ni gritando.
- Cuando acaba la canción, sonrisa y quietos.
Variantes
Más fácil
Con 3 años, solo «arriba y abajo» y «redondo», cantando muy despacio y con el profe delante.
Estándar
Con 4 años, la canción completa con los cuatro movimientos y la vuelta final.
Más difícil
Con 5 años, cantamos más rápido en la segunda ronda y un niño propone un gesto nuevo para «¡qué sonrisa más brillante!».
Adaptaciones
- Movilidad reducida: los saltos se cambian por subir y bajar los brazos, y los pasos por inclinaciones del tronco.
- TEA: avisar antes de cada cambio de ritmo y dejar que el niño cante bajito o solo haga los gestos.
- Discapacidad auditiva: cada frase de la canción tiene un gesto de manos fijo que el profe exagera.
Objetivos
- Calentar el cuerpo siguiendo un ritmo.
- Recordar los movimientos de cepillado.
- Coordinar palabra y movimiento.
Consejo para el profe
La retahíla es inventada: repetidla el mismo día en el cepillado de después de comer y la tendrán aprendida en una semana. Si se aceleran mucho, bajad el ritmo con palmadas lentas.
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¡Achís, al codo!
Los niños se desplazan imitando animales y, cuando el profe hace «¡aaa… achís!», se paran y esconden la cara en el codo como al estornudar o toser.
¡Hola y me giro!
Los niños pasean por todo el espacio y, cada vez que se encuentran de frente con un compañero, lo saludan y se giran para seguir por otro lado.
¡Patata! El baile de la foto
¡Que aprieta el sol! Corro a la sombra
Los niños se mueven por el patio con su gorra puesta y, cuando el profe grita «¡que aprieta el sol!», corren a refugiarse dentro de un aro-sombra.
¡Que se queman las castañas!
Los niños son castañas dentro de la sartén de la castañera: se mecen, saltan, «explotan» y corren de un lado a otro según cómo esté el fuego.
¡Que viene la bola gorda rodando!
El profe hace rodar despacio una pelota gigante por el patio y los niños se apartan de su camino andando, corriendo o saltando según cómo se mueve la bola.