La regadera del jardinero
Los niños son semillas escondidas por el patio y el profe-jardinero pasa con un pulverizador echando una nube fina de agua: la semilla mojada crece y se convierte en flor que baila. Se activa el cuerpo con cambios de postura y se disfruta del fresquito en un día de calor.
Cómo se juega
- Todos nos hacemos semillas: agachados y hechos una bola, repartidos por el césped (1 min).
- El profe pasa con el pulverizador y echa una nube fina a la espalda o los brazos; la semilla mojada empieza a crecer despacito (1 min).
- Cuando estamos todos de pie, somos flores: movemos los brazos-pétalos al ritmo del pandero sin mover los pies (1 min).
- Sopla el viento: las flores se doblan a un lado y a otro, y si el viento es fuerte giran sobre sí mismas (1 min).
- Las flores se sueltan de la tierra y corren por el jardín a buscar otro sitio donde plantarse al parar el pandero (1 min).
- Llega la noche: las flores se cierran poco a poco hasta volver a ser semillas tranquilas (1 min).
Normas
- Espero a que me llegue la nube de agua.
- El agua va a los brazos y la espalda, nunca a la cara.
- Cuando soy flor, mis pies se quedan plantados.
- Corro sin chocar con las otras flores.
Variantes
Más fácil
Con 3 años, solo crecer, bailar y cerrarse; el profe moja a todos muy seguido para que nadie espere mucho.
Estándar
Con 4 años, se añaden el viento y el cambio de sitio corriendo.
Más difícil
Con 5 años, un niño hace de jardinero con el pulverizador y el profe le recuerda: brazos y espalda, nunca cara.
Adaptaciones
- Movilidad reducida: la semilla está sentada y crece estirando brazos y tronco; el viento mueve los brazos.
- TEA o sensibilidad al agua: puede elegir que el jardinero le «riegue» tocándole el hombro con la mano en vez de agua.
- Discapacidad visual: el profe avisa con su nombre antes de pulverizar para que no se asuste.
Objetivos
- Pasar de agachado a de pie con control.
- Mantener el equilibrio moviendo los brazos sin mover los pies.
- Expresar con el cuerpo el crecimiento de una planta.
Material para una clase de 25
- pulverizador: 1
- pandero: 1
Consejo para el profe
Prueba antes el pulverizador en modo niebla, no chorro, y usa agua limpia del grifo. Pregunta al empezar quién no quiere mojarse y respétalo. El error típico es que todos se levanten de golpe al primer chorro: insiste en que «sin agua no se crece».
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¡Achís, al codo!
Los niños se desplazan imitando animales y, cuando el profe hace «¡aaa… achís!», se paran y esconden la cara en el codo como al estornudar o toser.
¡Hola y me giro!
Los niños pasean por todo el espacio y, cada vez que se encuentran de frente con un compañero, lo saludan y se giran para seguir por otro lado.
¡Patata! El baile de la foto
¡Que aprieta el sol! Corro a la sombra
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¡Que viene la bola gorda rodando!
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