Paseo de inspección por los bancales
Los niños son jardineros que recorren los pasillos del huerto de distintas maneras para revisar las plantas sin pisar los bancales. Se activa el cuerpo de forma suave y se aprende a moverse con cuidado por un espacio natural.
Cómo se juega
- Nos reunimos en la entrada del huerto y explicamos que hoy somos jardineros que revisan las plantas: se camina solo por los pasillos (1 min).
- Paseamos de puntillas «para no despertar a las lechugas» y luego a paso normal por los caminos anchos (1 min).
- A la palmada nos paramos junto a un bancal, nos agachamos y miramos una planta de cerca; a la siguiente palmada seguimos (1 min).
- Rodeamos un bancal entero caminando de lado, con la cara mirando a las plantas (1 min).
- «¡Viene una nube!»: caminamos ligero sin correr y, cuando el profe dice «¡llueve!», nos paramos en el borde del pasillo (1 min).
- Terminamos en corro contando qué hemos visto: una flor, un bicho, una hoja muy grande (1 min).
Normas
- Los pies van por el camino, nunca por la tierra de las plantas.
- Con la palmada, nos paramos a mirar.
- Las plantas se miran con los ojos: no se arrancan ni se pisan.
Variantes
Más fácil
Con 3 años, todos caminan en fila detrás del profe por un solo pasillo y se paran juntos en las mismas plantas.
Estándar
Con 4 años, cada uno elige su camino por los pasillos y se para donde quiera a la palmada.
Más difícil
Con 5 años, el profe da consignas de dirección: «rodea el bancal de las fresas por la derecha», «para junto a la planta más alta».
Adaptaciones
- Movilidad reducida: se eligen los pasillos más anchos y llanos, y un compañero acompaña la silla o el andador señalando las plantas.
- Discapacidad visual: el niño camina de la mano de un compañero y en cada parada toca una hoja o huele una planta aromática.
- TEA: anticipar el recorrido con una foto del huerto y mantener siempre las mismas paradas en el mismo orden.
Objetivos
- Activar el cuerpo con desplazamientos variados y suaves.
- Moverse por un espacio delimitado respetando sus límites.
- Observar y cuidar las plantas del huerto escolar.
Consejo para el profe
Si no hay huerto, dibuja con gis tres o cuatro rectángulos-bancal con plantas pintadas y deja pasillos entre ellos. El error típico es que se metan en la tierra al pararse: enseña antes cómo agacharse con los pies en el pasillo.
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¡Achís, al codo!
Los niños se desplazan imitando animales y, cuando el profe hace «¡aaa… achís!», se paran y esconden la cara en el codo como al estornudar o toser.
¡Hola y me giro!
Los niños pasean por todo el espacio y, cada vez que se encuentran de frente con un compañero, lo saludan y se giran para seguir por otro lado.
¡Patata! El baile de la foto
¡Que aprieta el sol! Corro a la sombra
Los niños se mueven por el patio con su gorra puesta y, cuando el profe grita «¡que aprieta el sol!», corren a refugiarse dentro de un aro-sombra.
¡Que se queman las castañas!
Los niños son castañas dentro de la sartén de la castañera: se mecen, saltan, «explotan» y corren de un lado a otro según cómo esté el fuego.
¡Que viene la bola gorda rodando!
El profe hace rodar despacio una pelota gigante por el patio y los niños se apartan de su camino andando, corriendo o saltando según cómo se mueve la bola.